Inicio / Farmacias / Farmacia Zubizarreta y Plaza

Farmacia Zubizarreta y Plaza

Atrás
C. los Foramontanos, 1, 39012 Santander, Cantabria, España
Farmacia Tienda
6.4 (22 reseñas)

La Farmacia Zubizarreta y Plaza, situada en la Calle los Foramontanos, 1, en Santander, es un establecimiento de salud que presenta una dualidad notable según las experiencias de sus clientes. Por un lado, ofrece características prácticas y valoradas por cualquier usuario, pero por otro, acumula una serie de críticas severas y recientes que giran en torno a la calidad de su servicio y el trato al público, generando un panorama de opiniones muy polarizado.

Aspectos positivos y servicios disponibles

Desde una perspectiva funcional, esta farmacia cuenta con varias ventajas. Una de las más destacadas por sus usuarios es la facilidad de aparcamiento en las inmediaciones, un detalle no menor en una ciudad como Santander que simplifica considerablemente la visita. Además, el local está adaptado con un acceso para personas con movilidad reducida, garantizando que todos los clientes puedan entrar sin barreras arquitectónicas. En cuanto a su oferta, testimonios pasados indican que la farmacia se esfuerza por tener un stock completo de medicamentos y productos de parafarmacia. Cuando un artículo no está disponible en el momento, el personal se encarga de solicitarlo para que el cliente pueda disponer de él a la mayor brevedad, un servicio esencial para garantizar la continuidad de los tratamientos.

El horario de atención es otro punto a su favor, con una jornada partida de lunes a viernes (de 9:30 a 13:30 y de 16:30 a 20:00) y apertura los sábados por la mañana (de 9:45 a 13:30). Este horario permite a los clientes acudir tanto por la mañana como por la tarde, adaptándose a distintas rutinas laborales y personales.

Puntos críticos: La atención al cliente en el punto de mira

A pesar de estas comodidades, la reputación del establecimiento se ve considerablemente afectada por un patrón de experiencias negativas. La calificación general del negocio es modesta, y un análisis de las reseñas de los últimos años revela quejas recurrentes y muy específicas. El foco principal de estas críticas es el trato recibido por parte de una empleada de mayor edad, cuya conducta ha sido descrita por varios clientes como desagradable, grosera y poco profesional.

Un cliente relata un episodio en el que fue tratado de forma condescendiente y humillante delante de otros compradores por tener una receta médica caducada. Esta falta de empatía y tacto generó una experiencia tan negativa que, a pesar de la conveniencia de la ubicación, decidió no volver. Este tipo de situaciones pone en entredicho la calidad de la atención farmacéutica, que debe basarse en la confianza y el respeto.

La profesionalidad cuestionada

Otro testimonio especialmente preocupante detalla cómo esta misma empleada excedió sus competencias profesionales. Un cliente que acudió a por un tratamiento para el sobrepeso relacionado con un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), prescrito por especialistas, recibió comentarios inapropiados y simplistas como "hiciese ejercicio y comiese menos". Este tipo de consejo no solicitado, además de ser una intromisión, puede ser contraproducente y peligroso para la salud de un paciente con una condición médica compleja. El papel del farmacéutico es dispensar y ofrecer consejo sobre el uso correcto de los medicamentos, no cuestionar diagnósticos ni tratamientos pautados por un médico, un psiquiatra o un endocrino.

La fiabilidad del servicio también ha sido puesta en duda. Una clienta narra cómo, tras confirmar telefónicamente la disponibilidad de un antibiótico difícil de encontrar y recibir la confirmación de que se lo guardarían a su nombre, se encontró al día siguiente con que lo habían vendido. Este fallo en la gestión no solo supone un inconveniente, sino que rompe la confianza del cliente en la palabra del establecimiento, algo crucial cuando se trata de la dispensación de medicamentos necesarios.

Una acusación directa y grave

Quizás la crítica más seria es la que apunta directamente a una de las responsables, Rita Zubizarreta. Una usuaria afirma que esta farmacéutica se niega a despachar si la persona no es cliente habitual y no tiene una ficha abierta en el sistema de la farmacia. De ser cierta, esta práctica sería discriminatoria y contravendría los principios éticos de la profesión farmacéutica, cuyo deber es atender a cualquier persona que requiera sus servicios, sin distinción. Es relevante señalar que Rita de la Plaza Zubizarreta ha ocupado cargos de responsabilidad, incluyendo la presidencia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cantabria, lo que añade una capa de complejidad a esta acusación.

Un servicio con dos caras

En definitiva, la Farmacia Zubizarreta y Plaza se presenta como un negocio de contrastes. Por un lado, ofrece una infraestructura adecuada, con buena accesibilidad, aparcamiento y un horario conveniente. Sin embargo, las numerosas y consistentes críticas sobre el trato al cliente, la falta de profesionalidad en el consejo farmacéutico y la supuesta falta de fiabilidad en los compromisos adquiridos pintan un cuadro preocupante. La recurrencia de quejas centradas en una misma empleada sugiere un problema de personal que afecta directamente a la experiencia del cliente. Para quienes buscan una farmacia cerca, esta puede ser una opción por su ubicación, pero deben estar prevenidos ante la posibilidad de encontrarse con un servicio que, según múltiples testimonios, puede resultar decepcionante y poco profesional.

Otros negocios que podrían interesarte

Ver Todos