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Kivet Salud Animal

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Carrer dels Pagesos, 23B, 07300 Inca, Illes Balears, España
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8.6 (94 reseñas)

Kivet Salud Animal, ubicada en Carrer dels Pagesos en Inca, se presenta como una opción integral para el cuidado de las mascotas. Al ser parte de una extensa red de clínicas veterinarias presente en España y Portugal, ofrece una infraestructura moderna y una amplia gama de servicios que van desde consultas generales hasta procedimientos más complejos. Esta integración de servicios es, sin duda, uno de sus puntos fuertes, ya que permite a los dueños de mascotas encontrar en un solo lugar tanto la atención veterinaria como una farmacia veterinaria bien surtida con medicamentos para mascotas y productos especializados.

El centro cuenta con unas instalaciones que, a simple vista, parecen limpias y bien equipadas, un factor importante para generar confianza. Además, el hecho de que la entrada sea accesible para sillas de ruedas es un detalle inclusivo a destacar. Su horario de atención es otro punto a favor, extendiéndose de lunes a viernes hasta las 20:00 y abriendo los sábados por la mañana, lo que facilita las visitas a quienes tienen horarios laborales complicados.

Experiencias de cliente: entre la dedicación y la decepción

Al analizar la percepción de sus clientes, Kivet Inca muestra dos caras muy distintas. Por un lado, existen testimonios muy positivos que resaltan la calidad humana y profesional de parte de su equipo. Una clienta relata una experiencia de cinco estrellas, destacando el trato paciente y empático de una de las empleadas, quien demostró un evidente amor por los animales. Esta profesional no solo explicó detalladamente los procedimientos, sino que también ofreció un presupuesto previo a la realización de una radiografía, un gesto de transparencia muy valorado. Incluso se quedó fuera de su horario para asegurar una atención completa, demostrando un compromiso que va más allá de lo estrictamente laboral.

Sin embargo, esta imagen positiva contrasta fuertemente con una serie de críticas negativas que apuntan a problemas recurrentes y significativos. La consistencia en la calidad del servicio parece ser el principal talón de Aquiles de esta clínica veterinaria. Varios clientes han reportado experiencias frustrantes, sugiriendo que la calidad de la atención puede depender en gran medida del personal que se encuentre de turno.

Puntos críticos a considerar

Uno de los problemas más señalados es la gestión del tiempo y la atención al cliente. Un caso describe una espera de más de media hora para una cita programada, con el personal aparentemente inaccesible dentro de las instalaciones y una comunicación deficiente. Esta situación, que culminó con la clienta pidiendo que le abrieran para poder marcharse, no solo denota una falta de organización, sino que también genera un estrés innecesario tanto para la mascota como para su dueño.

Otro foco de preocupación se centra en la competencia técnica durante los procedimientos. Una dueña de una cachorra de siete meses expresó su descontento después de que tuvieran que pinchar a su mascota dos veces para administrarle una vacuna, lo que le causó miedo y, posteriormente, la aparición de un bulto en la zona de la inyección. Este tipo de incidentes, aunque puedan ocurrir, siembran dudas sobre la pericia del personal en tareas rutinarias como la administración de vacunas para perros y gatos.

Un modelo de negocio cuestionado

Quizás la crítica más severa apunta a un enfoque excesivamente comercial. Un cliente describe a Kivet como "la peor clínica veterinaria" que ha conocido, acusando al personal de estar "entrenado para vender". Según su testimonio, se administran tratamientos e inyecciones sin consentimiento previo, que luego aparecen reflejados en la factura final. Esta práctica, de ser cierta, representa una grave falta de ética profesional. La misma reseña advierte que, aunque las tarifas iniciales puedan parecer económicas, el coste final se incrementa con servicios no solicitados, haciendo que "lo barato salga caro". Incluso se menciona un caso de un perro con secuelas motoras tras una esterilización, una acusación muy seria sobre la calidad de sus intervenciones quirúrgicas.

La alta rotación de personal también parece ser un factor determinante en la inestabilidad del servicio. Una clienta, que antes estaba encantada con la clínica gracias a una empleada llamada Andrea, dejó de acudir tras su marcha. Describe que, en su ausencia, el servicio se ha deteriorado notablemente: el personal actual parece tener prisa por terminar, las citas se modifican sin previo aviso y la comunicación es deficiente. Esto sugiere que la experiencia positiva puede estar ligada a individuos específicos más que a un estándar de calidad institucional.

Kivet Salud Animal en Inca ofrece una propuesta de valor basada en la conveniencia de tener múltiples servicios de salud animal bajo un mismo techo. Sus modernas instalaciones y amplios horarios son ventajas innegables. Sin embargo, los potenciales clientes deben ser conscientes de la notable inconsistencia en la calidad del servicio, que oscila entre la excelencia y la deficiencia. Las críticas sobre la gestión de citas, la competencia técnica y, sobre todo, las acusaciones de prácticas comerciales agresivas son aspectos que no pueden ser ignorados. La experiencia en esta clínica parece ser muy variable, por lo que se recomienda a los dueños de mascotas ser proactivos, solicitar presupuestos detallados antes de cualquier procedimiento y asegurarse de que todas sus dudas sobre los medicamentos para mascotas o tratamientos han sido resueltas satisfactoriamente.

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